REFLEXION
El primer día del año me plantea unos cuantos desafíos, importantes y como si tal cosa. Amanecí ayer consternada por Diana Quer, el linchamiento de los medios hacía la victima y su familia y me pregunto hasta qué punto fueron veraces las informaciones que nos facilitaron en un primer momento: que era una chica joven ligerita de cascos y su madre una trastornada por el divorcio. Hasta qué punto los medios se ceban con los trapos sucios de las familias, tanto de víctimas como sus agresores; porque todos tenemos trapos sucios y miserias, perdonen que se lo recuerde: ergo MEDIA SUCKS
Y Segundo, nos encontramos otra vez frente al espejo un caso de violencia de género, perpetrado por alguien más esquivo y probablemente psicópata que, en lugar de matar a su víctima en un ataque de celos, rabia y desposesión, tiene la frialdad de lanzar su cuerpo sin vida a un pozo abandonado. Tengo mis dudas de que se trate de un caso típico de violencia de género pero en definitiva, se trata nuevamente de un acto de violencia contra las mujeres por la sexualidad que “desprendemos”: que una mujer de 18 años, sexy, atractiva, vuelva sola a su casa se convierte en un acto no cotidiano, sino de valentía, porque podemos morir en el intento. Y al hilo del tema del erotismo y sensualidad, leo los comentarios del no vestido de PEDROCHE, una tía guapísima, cuyo no vestido era innecesario pero según ella, reivindicativo de que nosotras podemos vestirnos como queramos y “que no, es no”, lo que va cargado de razón. Sin embargo, una cosa es buscar la propia sensualidad porque una misma se deleita y otra diferente es ir semidesnuda en las campanadas de fin de año aunque el objetivo sea reivindicar nuestra feminidad.. tema en el que algunas tenemos otra percepción de la misma, también respetable, en mi opinión.
Y volviendo a la malograda Diana Quer, no creo realmente que la mataran por su indumentaria, sino porque el agresor vio una víctima apetecible, vulnerable, un objeto al q poseer, una presa fácil.
Y para terminar mi reflexión de año nuevo que, supongo, no leerá nadie -y con razón – , quiero Felicitar a la guardia civil por su empeño, su dedicación, su profesionalidad, porque pese a que un juez, probablemente agobiado por tanto expediente encima de su mesa, archivara la causa, siguieron persistiendo en su trabajo, por esa madre, por ese padre, por esa hermana, por Diana.
Querida Diana, lo siento muchísimo, descansa en paz y mucho ánimo para tu familia en estos momentos de angustia y desaliento. Mi corazón está contigo, con ellos.